







Algunas fotos de las personas que habitan en las tierras altas de Nepal, concretamente en la zona de los Annapurnas. En 1985 se inició el proyecto denominado Annapurna Conservation Area Project, con el objetivo de proteger el medio ambiente de la zona al tiempo que se potenciaba el desarrollo sostenible de las comunidades allí asentadas, siempre bajo la gestión de los propios pueblos locales sin intervención alguna del gobierno de Nepal.
Sin lugar a dudas, esta zona es uno de los destinos más concurridos para excursionistas de todo el mundo, y a él acuden cada año unos 25.000 montañeros que buscan las alturas, los profundos valles y cañones, las cambiantes paisajes… las tasas que estos excursionistas pagan van destinadas íntegramente al desarrollo de las 40.000 personas que viven en la zona para implementar actividades de conservación y desarrollo.

La diversidad cultural de la zona rivaliza con la biodiversidad: los Gurung y los Magar son los grupos dominantes en el sur, mientras que los Thakali, Manange Loba y son dominantes en el norte. Cada uno de estos grupos de habla su propio dialecto, y tienen culturas y tradiciones únicas. También, aunque en menor número, hay brahmanes, Chhetri y otras castas. Hindúes, budistas y religiones pre-budistas, junto con una mezcla de todos estos son frecuentes en toda la región. A medida que remontamos la cadena montañosa, la presencia budista se hace más evidente, tiñendo el paisaje de las coloridas y pequeñas banderas que ondean sobre casas, templos o alguno de los múltiples lugares sagrados.
Cabe decir, que la concepción de “la religión” de esas tierras, parece no ser bien bien la que tenemos en estas tierras occidentales. Su religión se traduce día a día, en sus actos cotidianos… casi en cualquier comportamiento se puede intuir una justificación religiosa. La verdad, es que la frontera entre religión y cultura de estas personas (ya sean budistas o indusistas) es más bien difusa, y es difícil saber qué es qué… Realmente, ellos hablan de cultura, más que de religión.
Algunas fotos más en: Annapurna Conservation Area - People






Qué será de la fotografía…?
A esta pregunta se llega, cada vez más, por diversos caminos. En este caso ha sido un vídeo en el que se ejemplifica el uso de le tinta electrónica (“e-ink”) en un soporte de papel, el que me ha llevado a hacerme esta pregunta: ¿Qué será de la fotografía?
Está claro que cada vez más el vídeo está ganando terreno a la fotografía: las autopistas digitales que permiten transportar ingentes cantidades de información en poquísimos segundos, hace que en los sitios webs se opte, cada vez más, por transmitir la información vía vídeo, y cada vez sean menos las fotografías que aparecen en las portadas de los periódicos y revistas digitales. Está claro que a nivel informativo, un vídeo puede aportar mayor información en una determinada situación: sonido, movimiento y desarrollo de la acción… estas cuestiones quedan limitadas en la fotografía. Y con el vídeo anterior, parece que los cada vez menos comunes periódicos y revistas en papel, podrán reproducir vídeos de calidad en no demasiado tiempo, con lo que aún serán menos los medios que se presten a recoger imágenes estáticas.
Tal vez, la vertiente artística de la fotografía y el entusiasmo que caracteriza a los miles de fotógrafos profesionales y aficionados, es lo que permitirá que ésta siga construyendose un largo camino. El tiempo dirá.
En la versión digital de la revista californiana “Wired”, cuya principal temática es la repercusión de las nuevas tecnologías en la cultura, medio ambiente, política… presentan este mes una serie de fotografías aéreas y por satélite de algunos Parques Nacionales de Estados Unidos.
La fotografía, en este caso como herramienta científico técnica, también da lugar a imágenes espectaculares, que en algún caso rozan lo abstracto y surrealista. Parques como Yellowstopne, Grand Teton, Grand Canyon o los volcanes de Hawaii, se presentan en esta serie de fotografías…

Vista aérea de la cordillera Teton Range, en el Gran Teton National Park (Wyoming, EEUU)
(Imagen: NASA/USGS)
Desde hace unos 10 meses tengo mi Canon EOS 50 D sin utilizar, así que he pensado en venderla. El precio: 525 euros. La cámara la compré en 2009 y está en perfectas condiciones puesto que siempre la he utilizado como segundo cuerpo, y desde hace esos 10 meses ya ni cumple esa función, por lo que está reposando tranquilamente en la estantería, esperando a que alguien le de un mejor uso.
La vendo tal y como la compré: con su caja y demás accesorios, además de un par de baterías.
Preferiría hacer la compra-venta en mano, en Barcelona, para evitar cualquier sorpresa desagradable durante el transporte.
Si estáis interesados podéis enviarme un correo a bbouza@gmail.com
Os dejo aquí algunas fotos de la cámara.